APRENDE A APRENDER: El hábito
A lo largo de nuestra vida aprendemos muchas cosas. Cosas básicas, cosas mecánicas y vitales para nuestro día a día: como caminar, saltar, hablar. A medida que crecemos nuestra capacidad de curiosidad va en aumento, por lo que nuestro cerebro nos grita ampliar nuestros conocimiento y para ello asistimos a la escuela. Esta es la segunda fase, después de haber aprendido todo lo que nuestros padres pueden ofrecernos los primeros cinco años de nuestro aprendizaje. Nos culturizamos, desarrollamos diversas capacidades de nuestro cerebro y cuerpo. Somos capaces de sumar, restar, multiplicar y dividir. Nos aprendemos un gran listado de fechas y personajes importantes de nuestro pasado. Obtenemos conocimientos de anatomía, geografía, relaciones humanas e incluso filosofía y arte. Aprendemos a analizar, en mayor o en menor medida de acuerdo a nuestras facultades, llegamos a ser capaces de diferenciar entre lo bueno y lo malo. Mientras más crecemos nuestros aprendizajes se van tornando más complicados y rebuscados. A la edad de veinte años seremos capaces de resolver problemas aritméticos sumamente complejos, si es que a lo largo de nuestro desarrollo vamos optimizando y mejorando aquellas capacidades que se desenvuelven en torno a ello. Y si ese es el caso, viviremos bien.
Muchos estudiantes, y me
incluyo en ellos, preguntan a su profesor para qué les sirve tantas enseñanzas
que a simple vista parecen sutiles a nuestra vida cotidiana. El primer
razonamiento que hacemos, frente por ejemplo, a una clase de polinomios
especiales, tomando en cuenta dentro del mismo ejemplo que nuestra meta es
estudiar derecho, es que no nos servirá para nada. Algunos profesores no saben
qué responder ante las presentes interrogativas, otros, muy astutos nos señalan
que siempre hay temas particulares para cada profesión, entre la gama de cursos
que debemos estudiar: como sería para un ingeniero el álgebra y la computación,
para un arquitecto la geometría, para un abogado el curso de ciudadanía, y podemos
seguir dando muchos más ejemplos.
Nuestros profesores no se
detienen a preguntar en qué magnitud influenciarán sus clases a los alumnos.
Ellos se encargan simplemente a tratar temas de acuerdo al contenido
diversificado que les imponen los de más arriba. Así son las reglas. Los que
tienen que preocuparse por esto son en realidad, los alumnos. Decidir a qué se
dedicarán y desde ese punto sacar provecho para sus respectivos futuros. Por
ello cada uno se pregunta. ¿Qué es lo que quiero estudiar de aquí a cinco años?
¿Cómo me veré en un futuro inminente? Cada pregunta debe responderse de forma
clara y honesta.
Otros profesores afirman a
pesar que si estudiarás algo muy diferente a lo que te enseñan actualmente, uno
debe aprender de todo ello, pues es necesario.
Pero no te explican a fondo para qué es necesario. Yo te lo diré: Es necesario, para que aprendas a aprender. ¿De verdad
crees que eres capaz de aprenderte la constitución del país de arriba hacia
abajo si primero no distingues bien entre discrepar
y tipificar?
Todo tiene un proceso,
chicos. Para correr primero tendrás que caminar, y para caminar primero
mirarás, copiarás, te atreverás. Y
con cada caída te levantarás y seguirás caminando hasta aprenderlo. ¿O no es
así como aprendiste de niño? Infinitos ejemplos, y lo más sorprendente es que
todos lo aprendimos. ¿Por qué hay personas que se dan por vencidas al no
aprender una materia o algo en particular? Porque nos cuesta. Nos cuesta y eso
nos deprime. Tú que estás leyendo esto, considérate dichoso, porque hay
personas que no saben leer… y tú sí.
Entonces llegamos a la siguiente
conclusión:
Es necesario pues, aprender de cada una de las materias aunque tan inverosímiles e inservibles para nuestra vida diaria nos parezcan, porque de ellas aprenderemos a razonar con más calidad, aprenderemos a analizar, desarrollaremos con mucha facilidad nuestra capacidad crítica: Seremos capaces de solucionar problemas reales y tomar excelentes decisiones que influenciarán descomunalmente en nuestra vida.
Entonces estamos afirmando
que por cada ejercicio de matemática que resolvamos, mientras más complejo sea,
más impactará en nuestra vida. ¿Te das cuenta cuánto importan estos temas que
cursas perjurando, deseando tal vez que no existiesen? Yo he pasado por esto.
Sé cómo te sientes porque así me sentía. Pero aprendí esto y desde que lo hice
(que en realidad fue hace relativamente poquísimo tiempo) empecé a ver el
estudio de una forma muy diferente.
Todo bien hasta aquí. Si
eres estudiante lo más probable es que te des cuenta qué tan lejos puedes
llegar tomando sencillas y buenas decisiones a lo largo de tu vida, por medio
de problemas matemáticos. Y me alegro. Pero… ¿qué pasa con los que no
aprovechamos esta magnífica etapa que la vida nos regala? Mejor dicho, los que
estudiamos relativamente poco, y descuidamos los estudios relativamente mucho.
¿Acaso ya no hay salvación para nosotros? Déjame decirte que si piensas esto,
estás equivocado.
“Mientras más ganas
tienes de aprender algo, más probabilidades tienes de intentarlo”.
-Joderick Morgan
“El saber es el único
espacio de libertad del ser”.
-Michel Foucault
Siempre puedes aprender a lo
largo de tu vida. Mientras estés con vida tienes todas las posibilidades que
todo el mundo. ¿Tienes cerebro? ¿Puedes pensar, no es cierto? Puedes resolver
entonces cuantos problemas tengas a tu alrededor. Solo debes tener las ganas de
hacerlo. La positividad es importante.
“Porque nadie puede
saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede
hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite
representantes.”.
-Jorge Bucay
¿Cómo entonces? Tranquilo, debes
empezar formando un hábito diario. Un hábito que no deberá romperse por nada
del mundo si lo que quieres es aprender, optimizar, minimizar los problemas, convertirte
en eso que anhelas ser.
Este primer hábito al que nos
enfrentaremos será un simple y poderoso horario. Pero no un
horario cualquiera, un horario de aprendizaje. Aquí no escribiremos: despertar,
desayunar, hacer los quehaceres. ¡No! Lo rellenaremos con ejercicios, prácticas
que podemos desarrollar a lo largo del día en nuestros momentos ocupados o
libres. Son tan fáciles que no requerirás tiempo extra para hacerlos.
Dicho todo esto, paso a mostrarte
un modelo de diario al que te debes guiar para construir el tuyo, o siempre
puedes practicar con el mismo (que es igual de bueno):
NOTA: El horario se
dividirá en cuatro grandes clasificaciones:
Mentales: Si lo que quieres es agilizar tu memoria, aumentar la concentración, desarrollar tu creatividad, mejorar tu atención, flexibilidad, y cómo no, tu fluidez verbal, esto es para ti. Desarróllalos todos los días.
Vocabulario: O si lo más importante para ti es aprender palabras nuevas y usarlas en la vida cotidiana. Esto es tuyo.
Alimentación: Así te ejercites mental o físicamente, la base de cualquier práctica es la alimentación. Claro que no necesariamente puedes programarte una súper dieta fuera de tus posibilidades económicas, pero consumiendo alimentos muy básicos, tu cerebro se sentirá sumamente agradecido.
Deportes: Acaso esperabas que podrías escapar de ellos… Es momento de arreglar la bicicleta, ponerte tus zapatillas de correr viejas o calentar una hora en el gimnasio. ¡Cualquier deporte es válido! Gracias a esto, el estrés, la acumulación de grasa y energías negativas desaparecerán de tu vida y vivirás más tranquilo y con ganas de superarte.
*Recuerda dormir siempre tus
horas adecuadas, unas siete u ocho horas al día.
Desarróllenlo por al menos un mes. Luego de esto evaluaremos resultados. No importa si no pueden hacerlo todo, la intención es darles ideas para ejercitar su cerebro. Pero ojo, recuerda que...
“El primer paso de la ignorancia es presumir de
saber.”
―Baltasar Gracián
“Cualquiera puede hacer
historia; pero sólo un gran hombre puede escribirla.”
(Oscar Wilde)
“Cualquiera puede hacer
una cosa, el mérito está en hacer creer al mundo que uno lo ha hecho.”
(Oscar Wilde)
“Cualquier persona que
deja de aprender es viejo, ya sea a los veinte o a los ochenta. Cualquiera que
sigue aprendiendo se mantiene joven. La cosa más grande en la vida es mantener
la mente joven.”
―Henry Ford
“He aprendido que el
mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera
felicidad está en la forma de subir la escarpada.”
―Gabriel García Márquez

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