domingo, 26 de abril de 2015

EL CAMINO DEL INFIERNO: PRIMER NIVEL - LA AMBICIÓN

   Wherever you go, I will be right here waiting for you -dice la canción que flota en mis oídos, junto a los ecos instrumentales de guitarra que me acompañan en esta habitación. Es veintiséis de abril del año dos mil quince (probablemente ya lo sepas por la fecha en la entrada de este blog, pero igual me han dado ganas de escribirlo, es tan de mí) y sigo sintiéndome desolado. Estas últimas semanas mi vida ha dado un vuelco de auto que por poco me manda a volar y esta vez acabaría en tragedia como en alguna canción de Radiohead. Para empezar, el cambio de universidad, conocer nuevas personas, nuevos trabajos, deberes y metas completamente impensables a aspirar. Lo segundo, haberme inscrito en un programa de lectura rápida (donde te garantizan más que Iglesia Universal con sus aceites dizquesagrados importados con toda su gloria divina de la ciudad sagrada de Israel -con todo el respeto-, te garantizan que saldrás leyendo un libro de doscientas páginas en cinco minutos. Ojo, que no solo leer, sino comprenderlo al cien por ciento de su totalidad y que lo podrás aplicar para el resto de tu vida y nunca se te olvidará. Ahora mismo he tenido que ingresar a la página de este programa para escribir lo anterior a pesar de haber llegado a mi casa para hacerme una tediosa entrevista, gracias a un sinfín de insistencias telefónicas que me amenazaban a lo largo de todos los días en unos horarios de lo más peculiares... Bueno, y es que a pesar de ser algo caro la hueva, te obligan a comprometerte y respetar los pseudoreglamentos éticos de la empresa. 
Foto: TheKimmeh, Devianart.
"Una vez estás dentro, te sodomizan la mente o al menos intentar hacerlo, pero por tu bien, Josecito, así que vas a hacer todos los ejercicios que te ordenemos y serás puntual, ah, y cuidarás los materiales como oro porque es tuyo y debes aprender a cuidar tus cosas". 

Foto: QGildea, Devianart.
Lo que no saben es que mi hermano rompió -no sé si fue por error: yo creo que por un acto de rebeldía suprema, un acto más de fe que de liberación- unas hojas del primer módulo. (Cabe señalar que son como veinte en total). Me molesté, claro que lo hice, pero qué más iba a hacer si ya estaba deshojado.






Para librarte completamente tienes que pasar como mínimo un año entero, realizando los ejercicios, todos los días, y no hay excusas para no hacerlo. Una vez cumples el tiempo de gracia, te evalúan, y si cumples leer las doscientas páginas en cinco minutos, te gradúas. Como en el colegio. Pero solo asisten un par de personas, las profesoras psicólogas que te enseñan, algunos amigos y amigas que vas conociendo ahí y toda tu familia detrás de ti. Y qué hablar de los ejercicios, son de lo más curiosos, extravagantes, inverosímiles... por ejemplo: tengo que contar números de tres cifras que están divididos en columnas, hay seis columnas, y con un pedazo de plástico que ellos llaman "Velóptico" que más le cae el nombre a un dinosaurio que a una herramienta de trabajo, tengo que recorrer la mirada, y encima contar el número de columnas en un intervalo de dos minutos. Para luego cerrar el libro, y dedicarme a recordar todos los números de tres cifras y escribirlas en un papel. Mientras más números me acuerde, por mejor camino iré, me han dicho. Y yo he terminado por creérmelo.

Pero lo que no saben es que voy dos semanas enteras sin practicar un puto ejercicio y me siento el puto amo, pero luego me acuerdo que mientras más días pase sin ejercitarme, más tiempo tendré que seguir para convertirme en un Lector Profesional.

Metáfora del Lector Profesional


Una meta algo ambiciosa, ¿verdad?



Mi vida